miércoles 1 de julio de 2009

LA NOVELA FEMENIL Y SUS LECTRICES, de Laura Freixas

La escritora Laura Freixas (Barcelona, 1959)

Hace unos días leí en la revista aragonesa Turia que J.C. Onetti se mostraba muy reticente con la escritura de las mujeres; el escritor uruguayo no se dignaba llamar "literatura" a su trabajo y las (nos) calificaba, en bloque y sin matices, de "nuevas ricas de la literatura". Esta tarde he recibido un mail de la escritora Laura Freixas con el comunicado del premio por su breve ensayo dedicado a desgranar los tópicos que desvalorizan a la mujer escritora desde las páginas especializadas en crítica literaria.

No soy muy amiga de tópicos, y por lo tanto, no me abono de inmediato a las voces que aseguran que todas las mujeres están discriminadas en su trabajo y vocación por ser mujeres. Creo incluso que muchas veces son otras mujeres las que ponen techo a sus congéneres, por pereza o por envidia, por jerarquías de clase. El concepto del "periodismo del yo" está muy arraigado y muchas escritoras creen que sus historias son trascendentes por la mera razón de que les ocurre a ellas.

Pero lo que escribe Laura Freixas es verdad. Yo no tomé conciencia clara del machismo imperante, de la consideración de la mujer como elemento social de segunda división, hasta que me introduje en el mundo editorial y literario. En literatura, las mujeres somos siempre menores de edad --tanto más porque ya no se permiten escrituras como la de María Zambrano, Lispector o Gordimer-- y, de golpe, pasamos a ser demasiado mayores para ser interesantes. Sin embargo, mi experiencia personal también hace que me cueste menos ser aceptada por lectores masculinos que por mujeres. Creo que, desde el momento que decides qué lector quieres, siempre terminas por pagar una prenda para llegar a él. Suele ocurrir que si en los primeros años de vida la relación con la madre es conflictiva --y la mía era sobradamente conflictiva precisamente porque yo no aceptaba los roles de sometimiento--, desarrollemos otras formas de expresión paralelas que eludan el discurso materno, que permitan escapar de él.

Laura Freixas discurre en un registro más atento a lo social, a los estándares y modos de relación social, para discutirlos o describirlos. A mí esos estándares me resultan la mayoría de veces tan bizarros como un dialecto africano. Pero creo sinceramente que la insistencia de Freixas en señalar estas inercias discriminatorias, aberrantes ya en pleno siglo XXI, merecen un apoyo. Sus planteamientos vienen del feminismo no radical. Casi podría decirse que lo radical en Freixas es su tesón.

El riesgo de concentrarse en un tema al que es fácil (o cómodo) adherirse puede derivar en la inercia de bajar el listón y empantanarse en la autocomplacencia. Pero nos queda mucho trecho antes de alcanzar a los hombres en este aspecto.

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La desvalorización de las mujeres y lo femenino en la crítica literaria española actual)

XII Premio Leonor de Guzmán


“La literatura es cosa de mujeres”, oímos y leemos constantemente. “Las mujeres leen más, las mujeres venden más, las mujeres dominan la industria editorial…”


¿Son ciertas esas afirmaciones? En La novela femenil y sus lectrices, Laura Freixas examina la cuestión desde un punto de vista cuantitativo y cualitativo, y sus conclusiones son demoledoras. Salvo en la lectura, terreno en el que ambos sexos están prácticamente igualados, la regla general es que las mujeres representan una pequeña minoría en el mundo de la literatura y la edición. Son mujeres apenas el 25 % de los escritores, un 15 % de los críticos literarios, y un escaso 20 % de los autores premiados, proporción que se reduce aún más en los premios institucionales, sobre todo los de más prestigio (6 % en el caso del Cervantes).


Esta marginación, que apenas parece disminuir con el tiempo, tiene un apoyo: la crítica literaria. Ésta transmite un discurso misógino, a veces muy sutil, con el que reafirma los pilares de la ideología patriarcal, como la identificación entre lo masculino y lo universal (mientras que lo femenino se considera, por definición, particular: “literatura de mujeres, sobre mujeres, para mujeres”) o la asignación de un valor negativo a lo femenino:

Ante una obra masculina defectuosa, los críticos atribuyen los fallos únicamente a su autor, pero si se trata de una obra femenina, los defectos se consideran propios de las mujeres en general. Tal discurso, generalizado y sostenido en el tiempo, perpetúa y legitima la exclusión de las escritoras del canon y el olvido de sus obras.

Con este libro, tan ácido y ameno como insólito en la bibliografía española, Laura Freixas desmonta tópicos y provoca reflexiones tanto más necesarias cuanto que hoy en día, en un contexto de igualdad formal entre ambos sexos, la clave de que subsista la desigualdad real se halla sin duda en las mentalidades, es decir, en la cultura.


Servicio de Publicaciones de la Universidad de Córdoba y Delegación de Igualdad de la Diputación de Córdoba-Córdoba, 2009
156 pp. -
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Mercedes Osuna Rodríguez
Directora de la Cátedra de Estudios de las Mujeres "Leonor de Guzmán"
Córdoba

domingo 28 de junio de 2009

L'important c'est d'aimer, de Andrzej Zulawski. El mismo París que respiré

Primeras escenas del film: la imposibilidad de decir "Te quiero" en una porno

Fabio Testi es Servais Mont


Fabio Testi - Romy Schneider - Jacques Dutronc

Los negocios del señor Mazelli: todas las fantasías eróticas se hacen realidad

Lo importante es amar

"Este hombre era el diablo. Ejercía sobre mí una atracción irresistible y desde el dia en que volvió a poner sus manos en mis caderas, comprendí que toda resistencia sería vana". ¡Piedad! grito para mis adentros mientras me veo obligada a traducir, pour bouffer, estas huecas sandeces. Las palabras e imágenes vacías y previsibles de la novela que estoy traduciendo provocan un brusco contraste con las de esta enorme película que Andrzej Zulawski rodó en 1975 con Romy Schneider, Fabio Testi, Klaus Kinski y Jacques Dutronc en los papeles principales.


Romy Schneider y Jacques Dutronc están impresionantes. Kinski está ajustadamente excesivo y Testi parece mal actor, una piedra en medio de la película, pero consigue imponerse con lo que el argumento le pide: presencia, obstinación. Todos los personajes tienen un calado que hoy nos deja boquiabiertos. También rabiosos, indignados, por comparación. Por hambre de eso.


Creo que en la época gustó por lo atrevido y lo excesivo del argumento, por este amor fou moderno, pero sobre todo porque el público la entendió visceralmente. Se plantea y avanza a base de opuestos: ficción y realidad, verdad y mentira, pornografía y arte, travestismo e interpretación, sordidez y contención, desviacionismos y heterosexualidad. Dolor y amor, y dolor y dolor y riesgo, valor y cobardía.

Zulawsky, polaco; Testi, italiano, doblado al francés por ¡el catalán Josep Maria Flotats!; Romy, austríaca; Dutronc, francés; Kinski, alemán. De le Rue, autor de la música, francés. Etcétera. Es el París pleamar, el París cosmopolita. El París sórdido, el de la poesía, el riesgo y el vértigo. El París de la zozobra, de las deudas íntimas nunca reembolsables, el de la belleza fraudulenta, el del colaboracionismo, y el del posexistencialismo y las ambigüedades de la descolonización. Me da por pensar en varias cosas: Zulawski, mucho más auténtico y arriesgado que el cada vez más narcisista (o solitario) Pedro Almodóvar, que bebe de aquí, pero no viene de aquí. Mejor integrado el tema contenido-continente; forma/mensaje. Zulawski contra Tel-Quel y el estructuralismo, el barthesianismo y la sémiologie y la deconstrucción entendida como autopsia. Por eso, un Brecht desgarrado, un Brecht anticomunista.

La hondura de lo que cuenta, el rescate personal por la fuerza del amor, qué arriesgo por sentirme vivo y libre, por no sentir, como dice Nadine-Romy, "
que la vie est ailleurs", podemos oponerlo a los escándalos de bolsillo que nos brindan desde Lucía Etxebarria a Tryno Maldonado. Vamos a más. La densidad y calado de los diálogos y de los silencios son los propios de guionistas literatos (la película adapta una novela que se titulaba originalmente La Nuit americaine; naturalmente, hubo que cambiarlo pero esto teje inesperadas, interesantes redes, ecos, filias). De hecho, los diálogos están reescritos por alguien específicamente dedicado a ello.

La habilidad para ser escandaloso y poético, desgarrado y sobrio es lo que engancha de
L'important c'est d'aimer. Fabio Testi irrumpe en la vida cuesta abajo de Nadine-Schneider y se impone en ella hasta dibujar todas las sombras de ese fracaso, de forma que ella se ve obligada a cuestionarlo todo. Él se siente atraído por una mujer que ya no tiene imagen, y eso es lo que él capta y captura primero y desde el principio su amor se manifiesta en devolverle una imagen que ella pueda soportar de sí. Pero ella se niega a participar en lo obvio, el flechazo, de forma que el amor se cumple como fatalidad, como exploración. Dentro de este juego de duplicaciones que se contradicen y se afianzan, está la imagen del amor, del enamorado como fantasma, como sombra. Ella misma se lo dice a Testi, mientras su marido, cada vez más fantasmal, en un camerino contiguo se traviste de payaso y representa su papel de arlequín tragicómico, de colaborador imprescindible en el desenlace.

Testi es un fotógrafo de guerra --ha estado en Vietnam y en Argel, desliza--, hombre de acción free-lance para varias agencias, que debe pagar una deuda de familia--se entiende que de su padre-- a un tal Mazelli, extorsionista que brinda favores a "depravados" con pasta. Antiguo colaboracionista, probablemente judío, Mazelli ha criado a Testi/Servais Mont, y se niega a romper el vínculo que lo ata a él. De modo que Testi es testigo --fotógrafo de las orgías que Mazelli organiza y con las que después tendrá pillados a sus clientes-- y motor de una liberación. Sin embargo, esa deuda económica no puede saldarse nunca porque el acreedor no lo permite (la deuda lo limpia haciéndose necesario para otros) y porque el deudor también se ha acostumbrado a recurrir a ese dinero, a pedir a ese padre falso y a esa familia grotesca que es la corte de Mazelli.

Mientras que Dutronc, el Zorro que ha salvado a la actriz de una vida de "
fornication, drogues, et tout le reste", es un coleccionista de imágenes de cine clásico. Un contemplativo. Un payaso amable y trágico, que llora a solas y ríe en público (excelente tópico) , que no duda en llevar a su mujer a protagonizar pornos. Cuando Testi le ofrece en secreto a Nadine la posibilidad de actuar --para salir de las películas de mierda que interpreta para "comer"--, ella recala en un montaje estrambótico del Ricardo III de Shakespeare, que lleva a Dutronc a decir :"Así que todo este juego de gritos y lágrimas y rodar por el suelo es lo que vosotros llamáis vida". Y, claro: Ça me fait déjà chier.

Excursus. Por cierto, que para quien tenga memoria, ese escenario de cuerdas y armaduras lo copió limpiamente Albert Boadella en el montaje de Yo tengo un tío en América, en 1992, donde actuaban dos de mis mejores amigos de la época y protagonizaba Eduard Fernández, hoy actor de cine y maravilloso loco en este montaje de Joglars.

Hay dos suicidios en la película --no pueden faltar tratándose de París, me temo, ni tratándose de un cineasta de la Europa fría-- y dos palizas. Uno prologa al otro. Testi (y la fama ¡que la realidad apoya! del fotógrafo promiscuo) le ha robado la mujer a un literato desastrado, otro payaso amable (como si los cuernos pusieran a los hombres en esa condición de
gentili castrati) que se envenena alcoholizándose y se regala la puntilla final con comida para gatos (jaja), pero antes le pone en contacto con Massala, el director de teatro, travestido, que larga un discurso muy de la época sobre el duro trabajo de rescatar la verdad como una joya enterrada en mierda.

Me gustan muchas cosas de esta película: la valentía de Romy Schneider para lanzarse a esta piscina, mucho menos caliente que la que rodó con Alain Delon. Me gusta Kinski jugando a ser un actor pésimo, uno de esos actores pésimos que se soportan solo en la ficción (por mucho que él diga lo contrario). Me gusta lo certero que es A.Z. cuando se detiene en los primerísimos planos de Fabio Testi para mostrar (para ella, para el espectador) que él "está ahí", que el amor es "estar ahí". Cómo sólo necesita un gesto --la mano que rodea la cabeza de ella, medio desmayada por la inyección que le acaban de dar tras el suicidio de Dutronc; el cuerpo en escorzo esperándola después de recibir las bofetadas de ella, incapaz de darle la razón al oírle gritar: "Qué gilipollas. ¡Debería haberse suicidado antes de conocerte!"-- para poner los vínculos de manifiesto y afirmar el juego de resistencias y aproximaciones de su relación. Y me gusta que, aunque o porque todo gira en torno al sexo, a la pornografía, ellos no hacen el amor en la película pero todo juega y gira en torno a la idea de
merecerlo.

domingo 21 de junio de 2009

Jose Luis Rendueles, poeta de Asturias, lector

Playa de El Saler, Valencia

José Luis Rendueles (Gijón, 1972), uno de los lectores que se asoma a este blog, es poeta. Empezó publicando en castellano pero en los últimos años se ha decantado por crear en lengua asturiana. Basta leer alguno de los poemas que recoge en Alcordanza para entender qué busca Rendueles y adónde le lleva su lengua materna.

Sobre su biografía, la Wikipedia explica tan poco, pero tan significativo, como esto: "Fue uno de los fundadores del grupo poético Cartafueyu, y también el editor del fanzine Parsifal, dedicado a la literatura fantástica, entre 1990 y 1995, en el que publicarían sus primeros relatos gente como Ricardo Menéndez Salmón, Félix J. Palma o Rodolfo Martinez." Contiene mucha más información sobre José Luis Rendueles su blog y sus intervenciones enigmáticas en Facebook.

Me ha enviado su poemario Ultrajes (1999). Pronto habrá por aquí un apunte.
Como tenía curiosidad por leer La mentira, le envié un ejemplar que rondaba por algún estante. Me alegró que le gustara.
Esto escribió el 15 de este mes en su blog La paciencia del caracol: Collecha d'abluques diarios

Toi lleendo un llibru d’esos que van “na busca de la escelencia”

La prosa ye impecable, talmente paez que l’autor ye un funambulista que salta d’una imaxe a otra, ensin rede debaxo. Y hai vegaes nes qu’hasta eso-y paez poco y da un saltu mortal pel medio. Tien valor, cuando debaxo nun hai nada.

Y a min qu’estos llibros con tanta pirotecnia échenme un poco p’atrás, que los que más me presten son esos nos que la hestoria flui por sigo mesma y la técnica ye invisible: ta ehí pero nun te saca del testu. Parafraseando a Ortega y Gasset, podríamos dicir que la claridá ye la cortesía del escritor.

Y como nun me ta gustando un res, nun digo nin títulu nin autor. El que lo quiera saber que quede conmigo pa tomar una caña, que nun fago publicidá gratis namás de lo que me presta.

Un exemplu de lo que pa min ye un mui bon llibru ye “La Mentira”, la primer y única novela de María José Furió (ye del añu 97 y vais sudar tinta pa encontrala, aviso, que yo inténtelo enantes). Una mirada a la infancia y la mocedá dura ya intelixente, y que pasa de dees, como nun queriendo molestar a naide, polo qu’otros contaríen entafarraos hasta riba. Elegancia, se llama eso, y saber tar. Hai muncha lliteratura nestes 165 páxines, y sobre too hai un pulsu firme y una mirada que sabe contanos les coses, parar cuando fai falta y entainar onde quier. Hai verdá (a pesar del títulu) y Talentu, pallabra cola que munchos enllenen la boca y del que tan poco vemos.

http://joseluisrendueles.wordpress.com/2009/06/15/de-lliteratura-y-mentires/

Francisco Goldman y Roberto Bolaño, encontrados en el mismo desierto

Ciudad Juárez.

El escritor Francisco Goldman en una fotografía reciente


Seguramente, una entrevista realizada vía correo electrónico, con días u horas por medio entre pregunta y respuesta da pie a malentendidos, suspicacias y frustraciones. Para mí, toda la frustración estuvo fuera de la entrevista, al comprobar que las publicaciones con las que suelo (o solía) colaborar no estaban interesadas en publicarla, a pesar de que los acontecimientos en Guatemala precipitaban el interés por lo que pudiera decir el periodista y escritor Goldman. El asesinato del abogado Rosenberg y sus acusaciones contra el mismísimo presidente de Guatemala se produjeron en la semana de presentación en España y Latinoamérica de El arte del asesinato político.

Es probable que Francisco Goldman llegara a creer por mis preguntas que ni siquiera había leído el libro. Lo cierto es que yo pensaba en el posible lector de la entrevista publicada, primera opción, por El Magazine de La Vanguardia, que no tiene por qué estar versado, y ni siquiera enterado, de la historia reciente de Guatemala, tanto menos del caso y la figura del padre Gerardi.

Así, me pareció que con cierta irritación, más de una vez Goldman respondió: "lee el libro y lo verás" a preguntas cuya respuesta yo conocía por haber leído el libro, y antes de eso el artículo en inglés, y por si fuera poco, todo el dossier de prensa que me enviaron desde la editorial Anagrama. No, el problema es que desde hace ya muchos años sé que el lector español es perezoso y hay que dárselo todo masticado. Así que, conociendo de sobras la respuesta, debía hacer la pregunta de modo que Francisco Goldman respondiese lo que, por otra parte, había explicado (y explicaría aún) decenas de veces a diferentes medios. Su "verbo" es tan colorido y su tono siempre tan pasional que merece la pena leerlo a él.

El equívoco más curioso y el más revelador hace referencia a Roberto Bolaño. Goldman goza de una merecida reputación como escritor desde hace más de una década. Su primera novela, La larga noche de los pollos blancos, me fascina. Hay que decir que la versión en castellano es excelente. El último Pulitzer de narrativa, Junot Díaz, se refirió a él como el "padre" de esta narrativa mestiza que está prosperando en Estados Unidos. Goldman se cuenta entre los primeros intelectuales que mencionaron a Bolaño en un medio importante, norteamericano, y esto antes del boom que ha conocido la figura del chileno en Estados Unidos desde que se tradujo 2666 al inglés. Fue Goldman quien indicó a la editora de New Directions, Barbara Epler, que valía la pena publicarlo. El resto es conocido.

Goldman supuso que yo consideraba su prosa "influida" por el torrencial Bolaño y estimó más práctico o preferible resignarse a esta suposición. Pero su respuesta fue la propia del magnífico escritorazo que es.

--Has optado por un estilo muy periodístico, sin adornos literarios para transmitir la máxima credibilidad a los datos de la trama. Pero es inevitable leer El arte del asesinato político como una novela, por la riqueza de los personajes, los golpes de efecto que llegan al descubrirnos las conexiones inesperadas entre ellos. Por momentos me recordó al Roberto Bolaño de Los detectives salvajes y de 2666, por esa manera de colocar a todos los personajes al mismo nivel y crear una polifonía de voces y destinos. Hay quien ha visto ecos de Graham Greene, de Le Carré y otros. ¿Pensabas en algún escritor como modelo al escribir esta crónica?


Pero la buena literatura no debe tener adornos, ¿verdad? La verdad es que no tenía modelo. El único libro que leía a veces, por lo limpio y concreto del estilo, es The Michael X Murders, de V.S. Naipaul, una larga crónica publicada hace décadas en el New York Review of Books. Tengo una tonelada de admiración por 2666 y por Bolaño, pero cuando leí 2666 en el verano de 2005 ya había encontrado mi manera de escribir este libro. Aunque quizá sí, de alguna manera, me prestó algo de la energía narrativa demónica de ese libro, esa polifonía que también intenta dar vida a lo concreto, los detalles, que es como intentar hacer bailar las tumbas en un cementerio o algo semejante. Al final de las cosas, un crimen como el asesinato de Gerardi y los asesinatos de Ciudad Juárez comparten cierto parentesco, nacen del mismo lado oscuro y sórdido del poder y del ser humano, de una parecida corrupción y cinismo. La atención que implica narrar un caso legal como éste, o narrar todas las muertas de “Santa Teresa” como Bolaño lo hace en 2666, es expresión de una casi mística creencia en la dignidad humana, o simplemente en la vida, y la enorme tragedia de perderla antes de tiempo.



Entrevista: M.J. Furió (junio de 2009).

Fuente foto Juárez: http://therumpus.net/2009/05/the-beautiful-nightmares-of-roberto-bolano%E2%80%99s-2666/

Sobre los aspectos literarios de El arte del asesinato político. Entrevista a Francisco Goldman

Campesinas indígenas guatemaltecas en una manifestación reciente en protesta por sus condiciones de vida.
Fuente: La Nación (Costa Rica)
Los campesinos mayas fueron mayoritariamente las víctimas del Ejército guatemalteco durante la guerra civil


Finalmente, la entrevista a Francisco Goldman me la ha publicado el fotorreportero Javier Bauluz en el flamante blog PERIODISMO + DERECHOS HUMANOS, que dirige y que ha nacido para darle continuidad al Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos. Ya conocemos, a estas alturas, el estado casi indigente del periodismo tradicional, por lo que esta iniciativa, secundada por periodistas con auténtico prestigio y animada por muchos periodistas recién licenciados con ganas de resistir, marca un horizonte de actitudes éticas contra la manipulación informativa, la desinformación y la banalización del espíritu crítico de los lectores.

Me vi obligada a dejar algunas preguntas fuera de la entrevista para su difusión en P+H. Pero ¿cómo prescindir de las reflexiones de Francisco Goldman sobre su proyecto de trabajo, la polémica intervención de Vargas Llosa en el tema Gerardi, y la relación del escritor con el proceso mismo de la escritura?

--¿Cuándo decidiste que el reportaje “Victory in Guatemala”, publicado en The New York Review of Books en 2002, debía convertirse en un libro?



Conforme pasaban los años, estaba convencido de que nunca sería un libro, porque no quería escribir otra crónica de un fracaso. Porque todos pensábamos en algún momento durante el proceso de apelaciones, que un tribunal corrupto o intimidado iba a darle un vuelco a los veredictos. Cuando en 2005 el Tribunal de Apelaciones confirmó los veredictos de condena, supe que tenía que escribirlo.

Precisamente en respuesta al artículo en NYRB, dos periodistas, la española Maite Rico, y el francés Bertrand de la Grange, escribieron al alimón un libro, ¿Quién mató al obispo? donde niegan que el Ejército estuviese detrás del asesinato de Gerardi. Lo llamativo es que Mario Vargas Llosa, desde su tribuna en El País, se hizo eco. En conjunto, demuestra que la trama de intoxicación y desinformación de la opinión pública no se detuvo nunca.

Francisco Goldman afirma que los últimos acontecimientos refutan por completo a Rico y De la Grange.

--¿Cuánto daño hizo este libelo? ¿No es grave que periódicos importantes como El País difundan noticias manipuladas sin una comprobación previa?

Ese libro se publicó hace mucho tiempo. Necesitas una montaña de arrogancia para creer que, en un caso como éste, no iba a emerger mucha información en los años siguientes. Con el paso de los años, la gente habla, obtienes más información. Creo que cualquiera que lea los periódicos de Guatemala sabe que hay un caso contra el EMP de Arzú y que cada vez es más sólido, y que los fiscales están preparados para avanzar; también que, si el Gobierno fuese más resuelto, ya habría detenciones a estas alturas. Todavía pueden. No he escuchado o leído nada en los últimos años que apunte hacia nuevas evidencias que impliquen a las personas a las que ellos implicalon: a la Banda Valle del Sol, al pastor alemán Balú, u otras facciones militares, ni siquiera al ex presidente Portillo, y otros argumentos. ¿Quién defiende a [ex presidente] Portillo? ¡Nadie! Él debería estar en prisión, pero no por el caso Gerardi. Si los aliados de Portillo hubiesen asesinado a Gerardi ¿no crees que a estas alturas ya habrían aparecido indicios concretos?

Nunca leí el libro completo, sólo secciones. Pero las columnas de Maite Rico en Prensa Libre, defendiendo sus argumentos sobre el caso, eran suficientemente reveladoras. Y eso a pesar del buen trabajo que hicieron los jóvenes en la ODHA. Rafael Guillamón llama a Leopoldo Zeissig el héroe del caso Gerardi. Zeissig consiguió el testimonio de Chanax y Gómez Limón, dos testigos importantísimos, así que él realmente ha sido el hombre clave para que el caso fuese a juicio en 2001. Zeissing tuvo muy escasa relación con la ODHA porque confiaban poco unos en otros. La ODHA tuvo cero contacto con Chanax antes del juicio. Ni siquiera sabían que sería testigo hasta el día que declaró ante la jueza Flor María Gracia Villatoro. Zeissig soportó amenazas terribles, y luego tuvo que marcharse al exilio. En el libro de Maite Rico y De la Grange apenas mencionan a Zeissig. Se burlan de él e insinúan que había motivos para que él temiera, citan a otra fiscal, Berta Julia Morales, e insultan su masculinidad. A pesar de que era el fiscal de la acusación, no dicen nada más de Zeissig. Por supuesto, no cuentan que Berta Julia Morales es una personalidad comprometida, identificada por el Departamento de Estado por su demostrada parcialidad en pro de los militares en otros procesos. Estos periodistas tampoco le cuentan al lector que Morales fue la fiscal que inmediatamente catalogó como suicidio el asesinato en prisión de García Pontaza (miembro de la banda Valle del Sol y amante de Ana Lucía Escobar, la hija secreta del canciller de la Curia). MINIGUA criticó con firmeza esta decisión de Morales. No puedo tomarme ese libro en serio cuando es tan poco lo que dicen de Zeissig.
Vargas Llosa siempre fue uno de mis autores predilectos. Cuando escribía mi primera novela, La larga noche… tenía siempre tres novelas en mi escritorio: Absalom, Absalom, de Faulkner; Años de perro, de Grass, y Conversación en la catedral, de Vargas Llosa. Me gusta mucho La casa verde y La guerra del Fin del Mundo, y reseñé La fiesta del chivo en Book Forum. Su prestigio es enorme y merecido. Nadie en Guatemala tiene un poder en los medios como él. Pero aquí cometió un error de irresponsabilidad, y quizá pecó de arrogante y de ingenuidad política. A través del libro de aquellos, desinformación fabricada por la inteligencia militar en Guatemala se infiltró en la pluma de uno de nuestros autores más importantes— y eso no es solo opinión, es un hecho.

Cuando lees el libro, enseguida ves de dónde salieron esas “teorías” del crimen. Pero lo que él escribió tuvo un impacto enorme, porque jamás alguien tan internacionalmente famoso había escrito sobre un caso criminal en Guatemala. Hasta puedes decir que, por lo menos durante cinco años, arruinó las vidas de gente noble y valiente, algunos de ellos gente muy joven, que jamás merecieron un ataque como éste. Ellos arriesgaron sus vidas para hacer justicia en este caso y poner a prueba el sistema judicial de una democracia joven y débil. Vargas Llosa, a través de ese libro, los acusó injustamente de criminales. Y se tragó la píldora de que los Lima –de los hombres más criminales y extremadamente sórdidos que uno pueda imaginar— eran militares limpios y chivos expiatorios. ¡Imagínate eso! Es tan absurdo que aún me cuesta creer que lo escribiera, pero así es. Y mira, en su carrera va a ser una nota al pie, nada más, y la mayoría de la gente ni se va a dar cuenta. Está bien. Todos cometemos errores, quizá haya que verlo así.

miércoles 17 de junio de 2009

TEMPORADA DE CAZA PARA EL LEÓN NEGRO, de Tryno Maldonado y BAJO ESTE SOL TREMENDO, de Carlos Busqued




Lo relevante de la última edición del Premio Herralde, que de nuevo galardonó a autores latinoamericanos (Carlos Sada e Iván Thays), es que el jurado, compuesto exclusivamente por españoles, ha considerado dignos de mención otros tres títulos: Temporada de caza para el león negro, del mexicano Tryno Maldonado, Bajo este sol tremendo, del argentino Carlos Busqued y Asuntos propios del español José Morella.


Como los autores españoles nos movemos en otra liga y en un horizonte de referencias distinto del que ocupa a los latinoamericanos, he descartado de este comentario a Morella.


De entrada, señalaría que aunque Tryno Maldonado (1977) posee una experiencia de publicaciones mayor que Carlos Busqued (1970), Bajo este sol tremendo, primera novela del argentino, es muy superior a Temporada de caza para el león negro. Los dos rezuman influencias norteamericanas, con notas del grunge, el minimalismo carveriano, la violencia sarcástica que conocemos de las películas de los Coen y de sus inspiradores, como Cormack MacCarthy. Sí, eso es algo que captamos a la primera lectura, pero las influencias europeas son también evidentes en el texto de Maldonado, en su idea del morbo sexual ligado al malditismo del artista plástico de vanguardia, que toma de los surrealistas, del Genet en Barcelona, pasados por la licuadora de la Factory de Warhol. Lo sorprendente es que con tales ingredientes lo máximo que consigue Maldonado es un largo anuncio de zapatillas Converse.

Temporada de caza para el león negro relata con fragmentos, breves casi todos, la historia entre Golo, un pintor jovencísimo y genialoide, y el narrador, un chico bien que un día soñó con ser pintor pero fue derrotado de entrada por su daltonismo y no gastó el tiempo en llorar porque, dice, la “salida del armario” le mantuvo harto entretenido. Guarda relación con el mundillo artístico y así en una tópica presentación de artistas emergentes conoce a Golo, reencarnación del maldito Basquiat, un chico sin formación y gran talento natural para la pintura, que nunca se separa de sus viejas y sucias Converse ni de sus pulsiones destructivas. El narrador presume de relatar la relación extrema con Golo según el cliché de estupefacientes varios y mucho sexo, carácter salvajemente imprevisible y seductor de Golo con el trasfondo del mundillo ultraesnob del arte vanguardista, mexicano aquí, clon del de cualquier gran ciudad. Un lector español que no tenga 20 años va a encontrar en Temporada de caza… un remedo de las andanzas y trifulcas de Paul Verlaine y Arthur Rimbaud en su supuesta intención escandalosa (“Le gustaba venirse en mi espalda y, a veces, cuando estaba más caliente, me pedía que yo se lo hiciera por detrás”) y una recreación de las figuras de Raschemberg y Pollock en la semblanza del artista, creador en trance, que se incorpora a la gran tradición vanguardista devorando, como hizo el propio Rauschemberg, la tradición previa en una continua desacralización del pasado y sacralización de la inspiración creativa. Hay atisbos interesantes en esas historias que dice tomadas de Bukowski o de Cheever, como la que da título a la nouvelle, pero Maldonado se extravía en la autocomplacencia, su trama es fetiche de un consumismo de transgresión, banal como un anuncio de zapatillas Converse.



Bajo este sol tremendo

Al contrario, la magnífica primera novela de Busqued nos pinta una brutal alegoría de los efectos de la represión de la dictadura argentina y la tortura en un argumento que nunca las menciona. El protagonista de Bajo este sol… Certati, es un tipo desmotivado adicto a los documentales televisivos sobre animales, ya próximo a los 40 años, al que un día telefonea un tal Duarte notificándole el asesinato de su madre y de su hermano a manos del marido de ella, que se ha quitado la vida acto seguido. Con el pretexto de cobrar un seguro y hacerse cargo de los cuerpos, Certati viaja hasta Lapachito, un pueblo hundido en un barro corrosivo y poblado de peligrosos y exóticos animales que nos recuerda a Comala. Lo guía Duarte, colega del asesino suicida. Este Duarte es un personaje redondo; antiguo militar retirado que se distrae con el aeromodelismo y la pornografía más dura, posee los contactos y la astucia para hacerse sin problema con el dinero de la indemnización, que divide con el alelado huérfano. Tiene por lugarteniente a Danielito, un niño viejo, un nerd paramilitar que se orina de noche, compinche en un turbio negocio de secuestros e hijo de la primera mujer del asesino suicida. A la espera de esa indemnización, Certati pasa el tiempo emporrado, viendo por cable documentales sobre monstruosos pulpos submarinos, batallas célebres y escuchando noticias sobre elefantes torturados en los circos. Limitándose a la descripción de escenarios, diálogos salvajemente crueles, Busqued pinta una geografía ocupada por la tortura, con casas como celdas de castigo donde un ajolote es la única compañía de un hombre-recluso y donde los presuntos avances científicos en el estudio de los animales son otra forma de ensañamiento. Los animales son, como el ajolote cortazariano, el doble acusador de los hombres y finalmente su juez. En menos de 200 páginas, Busqued acierta a mostrar a qué se dedicaban Duarte y el suicida en sus tiempos mozos, los efectos psicológicos y concretos que causan la impunidad de la dictadura –así, la anomia de Certati y Danielito que no saben literalmente nada de su historia familiar--, y alegoriza un territorio cuya podredumbre infecta hasta el agua que beben sus habitantes. El final, con un happy end y una huida a un territorio idealizado, es el guiño burlón de Busqued a las novelas norteamericanas, sin renunciar a un último mensaje sobre la banalidad del mal, disfrazada de eficacia.


María José Furió,

publicado en la revista Turia, junio de 2009

lunes 15 de junio de 2009

Heidegger y los espagueti


Hipótesis que discute la teoría del Creacionismo y propone la tesis del Espagueti volador como agente creador del Universo

Mujer domesticada engullendo públicamente espagueti

Criatura antes de sentirse Geworfenheit mantiene una relación natural con los espagueti

Todos tenemos un anuncio de televisión favorito. El mío creo que solo me hace gracia a mí, y me parece que ya lo han retirado. Es ése de una marca de pasta que regala un tenedor para que los niños puedan enrollar los espagueti. Se ve a un grupo de críos de unos siete años y menos, a cual más enguarrado de salsa de tomate. En off se oye una canción y de pronto un niño delante de un plato a rebosar de pasta, pregunta: "¿Y cómo me lo como?". La mera pregunta me hizo reír a carcajadas porque define en qué consiste la educación del ser humano: en complicar las cosas hasta lo imposible, hasta lo cómico. Que los espagueti sean el plato favorito de millones de personas debe de ser un síntoma de lo interiorizado que tenemos el masoquismo. Porque, pensé yo mientras me reía, el crío pasa de ser un bebé al que se le da todo líquido, triturado y prácticamente masticado a recibir una serie de imposiciones que le obligan a someter su hambre a una serie absurda de obstáculos. Si sale victorioso de la cadena de trabas entre su hambre y su boca, se le considera un pequeño civilizado.

El niño cantando: ¿Y cómo me lo como? resume muy bien la aplastante lógica infantil: acepto tus normas porque quiero que me quieras, pero haz el favor de explicarme cómo diablos hago para meterme en el buche toda esa comida sin mancharme (si me mancho, seré culpable del berrinche que tendrás y de las acusaciones seguidas por hacerte trabajar en la lavadora, etcetc).

Y también, ¿ a qué artista sin nada mejor que hacer se le ocurrió inventar los espagueti?
Buscando cómo ilustrar este post descubro que más de uno ha reflexionado sobre este asunto. "Bobby Henderson, joven licenciado en física, decidió protestar a su manera, creando una deidad satírica, con el objeto de mostrar lo absurdo del creacionismo: la llamó El Monstruo de Espagueti Volador y su Iglesia predica el Pastafarismo.", leo en el sitio llamado Lunas azules.

El tema de la diferencia entre educación y domesticación la aborda Coetzee a su manera erudita. En su última recopilación de ensayos traducida aquí, Mecanismos internos, en el capítulo dedicado a comentar la "Ficción breve" de Beckett ofrece una versión genial de la reflexión que yo me hice al escuchar por primera vez al niño del anuncio de los espagueti-.

Dice Coetzee: "La premisa narrativa de El innombrable, y también de Cómo es (1961), se mantiene en estas ficciones breves: una criatura constituida por una voz sujeta, por razones desconocidas, a una especie de cuerpo encerrado en un espacio más o menos reminiscente del Infierno de Dante, es condenada durante un período de tiempo determinado a hablar, a tratar de encontrar sentido a las cosas. Es una situación que describe bien el término de Heidegger Geworfenheit: ser arrojado sin explicación a una existencia gobernada por reglas incomprensibles. El innombrable se sostenía gracias a su energía cómica."

Y los niños y nosotros también. Qué remedio.